domingo, 11 de marzo de 2012

La política mexicana y el acarreo

El día de hoy volví a ver la película de "Arráncame la vida" y casualmente coincidió con que Josefina Vazquez Mota rindiera protesta como candidata a la presidencia de la República. Ustedes se preguntarán que tiene que ver una con la otra y es lo siguiente:

En la película el gral Ascensio, candidato a la gubernatura del estado de Puebla, hace un mitin y en el hay muchas personas ovacionándolo, siendo según la obra original de Mastretta, acarreados. Pues bien precisamente el acarreo, practica patética y deprimente que trata de tapar la cruda verdad que el país es sumamente desinteresado de la política es el tema del cual hoy quiero escribir.

En redes sociales desde el día de ayer me llegaron infinidad de mensaje para "acompañar" a su toma de protesta a Josefina Vazquez Mota. Deprimente es la forma en que la candidata panista pretende hacer pensar que la acompañarán por ser mujer; siendo este argumento el único que ha difundido después de ganarle a sus oponentes en la interna del blanquizul.

Mas si es deprimente que esta mujer piense que el pueblo es tan ingenuo como para votar por ella por ese hecho (puede ser por otros pero por ese, no lo creo), es denigrante que se abuse de la pobreza de este país para llenar eventos políticos. En sus presentaciones se ha difundido material fotográfico en donde aparecen mujeres indígenas que ni siquiera hablan español con camisetas rosas con la leyenda "Porque es mujer"  y su almuerzo con leche, un plátano, una emparedado, y un yogur para pasar el rato mientras habla la señora. Sí, el PRI fue el primero en usar estas prácticas; pero el PAN las ha perfeccionado de tal forma que es difícil pensar que el mismo partido no las hay inventado.

Ayer hubo un buen ejemplo de como la Josefina no puede siquiera llenar un estadio, con todo el dinero derrochado en publicidad y miles de personas mencionando su nombre en las redes sociales. Estadio vacío, en una ciudad a la que no le importa que sea mujer y que no piensa que vaya a cambiar al país. Recordando la película, supuse hasta hoy, que las prácticas eran las mismas con el mismo resultado. Sin embargo después de ver el humilde ridículo de Vazquez Mota me queda claro que hemos cambiado y eso me alegra.